Avatar mr_dkdnt

Estoy en el cuarto de mi madre. Ahora soy yo quien vive aquí. No recuerdo cómo
llegué. En una ambulancia, en todo caso en un vehículo. Me ayudaron. Yo solo no
habría llegado nunca. Quizá estoy aquí gracias a este hombre que viene cada semana.
Aunque él lo niega. Me da un poco de dinero y se lleva los papeles. Tantos papeles,
tanto dinero. Sí, ahora vuelvo a trabajar, un poco como antes, solo que ya no me
acuerdo de cómo se trabaja. Tampoco parece que eso tenga mucha importancia.


A mí lo que ahora me gustaría es hablar de las cosas que aún me quedan, despedirme,
terminar de morirme de una vez. No me dejan. Si, parece que son varios. Pero siempre
viene el mismo. «Más tarde, más tarde», me dice. Bueno. La verdad es que mucha
voluntad ya no me queda. Cuando viene a recoger los nuevos papeles trae los de la
semana anterior. Vienen señalados con signos que no comprendo. Tampoco me tomo
la molestia de releerlos. Y cuando no he hecho nada, no me da nada y gruñe un poco.
Pero no trabajo por dinero. ¿Por qué trabajo? No lo sé. No sé gran cosa, si he de ser
franco. La muerte de mi madre, por ejemplo. ¿Había muerto ya cuando llegué?

¿O murió más tarde? Muerta para enterrarla, quiero decir. No lo sé. A lo mejor no la
han enterrado todavía. Sea como sea, soy yo el que estoy en su cuarto. Duermo en su
cama. Uso su orinal. He ocupado su lugar. Cada vez debo parecerme más a ella. Solo
me falta tener un hijo...


Molloy
Samuel Beckett




el 22 January 2018 en Lofa, Liberia 1299 Vistas



Avatar mr_dkdnt

Mr_dkdnt el 23/01/2018

Las engañosas colinas donde, no sin temor, se aventuraba, sin duda le eran
conocidas únicamente por haberlas visto de lejos, quizá desde la ventana de su cuarto
o desde la cúspide de un monumento algún día aburrido en el que, sin tener nada
especial en que ocuparse, había abonado los tres o seis peniques de la entrada y
subido hasta la plataforma por la escalera de caracol. Desde ahí debía verse todo, la
llanura, el mar y estas colinas que hay quien prefiere llamar montañas, de color añil en
algunos parajes bajo la luz del atardecer, que se agolpan unas tras otras hasta
perderse de vista, veteadas por valles apenas visibles, pero que se adivinan a causa de
la escala de los tonos y también a causa de otros indicios que no sería posible traducir
en palabras y menos aún en pensamientos.


Avatar mr_dkdnt

Mr_dkdnt el 23/01/2018

Pero
llegó un momento en que descendieron simultáneamente al mismo hoyo y allí
terminaron por encontrarse de una vez. No, nada induce a suponer que ya se
conocieran. Pero quizá por el ruido de sus pasos o advertidos por algún oscuro instinto,
levantaron la cabeza y estuvieron observándose sus buenos quince pasos antes de
detenerse, el uno junto al otro. No, no se cruzaron, pero se detuvieron, muy cerca el
uno del otro, comó suelen hacer en el campo, al atardecer, en un camino desierto, dos
caminantes que no se conocen, y eso nada tiene de extraordinario. Aunque quizá se
conocían. En todo caso, ahora si se conocen y supongo que en lo sucesivo se
reconocerán y se saludarán, aunque sea en el mismo centro de la ciudad. Se volvieron
hacía el mar que, lejos al Este, más allá de los campos, ascendía en el cielo
palideciente, y cambiaron algunas palabras, luego cada uno prosiguió su camino.
'Luego cada uno prosiguió su camino, A en dirección a la ciudad, B a través de
regiones que no parecían serle familiares, porque avanzaba a un paso inseguro y se
detenía con frecuencia para mirar en torno, como' quien busca fijar en su memoria
puntos de referencia, pensando que quizá un día-nunca se sabe-4eberá volver sobre
sus pasos.


Avatar mr_dkdnt

Mr_dkdnt el 23/01/2018

El camino, blanco y compacto, acuchillaba los suaves pastos, subía y
bajaba según los accidentes de la orografia. La ciudad no estaba lejos. Eran dos
hombres, sobre este punto no hay error posible, uno alto y el otro bajito. Habían salido
de la ciudad, primero el uno y luego el otro, y el primero, cansado o recordando de
pronto algún compromiso, había vuelto sobre sus pasos. Hacia fresco, porque llevaban
abrigo. Se parecían, pero no más que otros. Al principio estaban bastante alejados.
Aunque hubiesen levantado la cabeza para buscarse con la mirada no se habrían visto
a causa del espacio que les separaba, y también a causa de la orografía, que hacía
ondular el camino, no muy profunda-mente, pero sí lo bastante, sí lo bastante.


Avatar mr_dkdnt

Mr_dkdnt el 23/01/2018

Entonces uno trata de poner atención, considerar con atención todas estas cosas
oscuras, decirse penosamente que ocurren por culpa nuestra. ¿Culpa? Es la palabra
que suele emplearse. ¿Pero qué culpa? No es aún el momento de la despedida, y qué
magia tienen esas cosas oscuras de las que habrá que despedirse cuando vuelvan a
pasar. Porque hay que despedirse, no despedirse sería una tontería, cuando uno
quiere hacerlo. Y si uno piensa en los contornos de la luz de antaño, lo hace sin
melancolía. Pero ya no se piensa mucho, ¿con qué íbamos a pensar? No lo sé.
También pasan personas de las cuales no es fácil distinguirse con claridad. Esto si que
le desanima a uno. Por ejemplo, así fue como vi que A y B iban el uno en dirección al
otro, sin darse cuenta de lo que estaban haciendo. Era un camino de una soledad
impresionante, quiero decir, sin setos, ni vallas ni tapias de ninguna clase, en pleno
campo, porque había vacas paciendo en extensiones inmensas, de pie o tendidas, en
el silencio del atardecer. Puede ser que invente un poco, tal vez esté embelleciendo los
detalles, pero en conjunto venia a ser así. Las vacas mastican, luego tragan, luego, tras
una breve pausa, se preparan calmosamente para el próximo bocado. Un tendón del
cuello se agita y las mandibulas vuelven a triturar. Pero a lo mejor todo esto son solo
recuerdos.


Avatar mr_dkdnt

Mr_dkdnt el 23/01/2018

Puede que tenga alguno en cualquier parte. Pero no es probable.
Ahora ya sería casi tan viejo como yo. No era más que una chacha. El verdadero amor
no es esto. Mi verdadero amor lo tenía puesto en otra. Ya os lo contaré. Mira, hasta he
olvidado su nombre. A veces incluso me parece que he llegado a conocer a mi hijo, que
me he ocupado de él. Luego pienso que esto es imposible. Es imposible que me haya
ocupado de nadie. También he olvidado la ortografia, y la mitad de las palabras. No
parece que esto tenga mucha importancia. Vale. Es un tipo raro el que viene a verme.
Parece que viene todos los domingos. Los otros días trabaja. Siempre está sediento. El
fue quien me dijo que yo había empezado mal, que no era así como había que
empezar. Vale. Figuraos, había empezado por el principio, como un viejo imbécil. Así
es cómo me dio por empezar. De todos modos, creo que van a conservarlo, si entendí
bien. Me costó mucho trabajo. Aquí está. Me tomé mucho trabajo. Claro, haceos cargo,
era el comienzo. Mientras que ahora, en cambio, se trata del final. ¿Es mejor lo que hago
ahora? No lo sé. No es este el problema. Conque así empecé yo. Si lo conservan,
para algo debe servir. Aquí está.





Flash de mr_dkdnt

  • zorra_supremaa


Tag - Hair
Cargando...